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El matcha en polvo es hoja de té verde molida hasta volverse harina. No se cuela: se bate, queda suspendido y te lo tomás entero. De ahí el color opaco, la textura espesa y el fondo salado del umami.
Cambia el método entero: la medida, la temperatura y hasta cómo se revuelve.
No hay saquito ni colador: el polvo queda en suspensión. Por eso la taza sale opaca y con cuerpo, y conviene revolverla si se asienta.
En una infusión común la fuerza la da el reloj. Acá la da la cuchara: misma agua, más polvo, taza más intensa. Es la única forma de té que se dosifica con precisión de balanza.
Bien preparado tiene un fondo vegetal y salado, más cercano al caldo que a una infusión dulzona. El amargor aparece solo cuando el agua va demasiado caliente.
Un té de hebras se diluye apenas le sumás leche. El polvo sigue estando: el latte mantiene el verde y el sabor aguanta hasta el último sorbo.
Los grumos y el amargor salen del mismo lado: apuro.
Pasalo por un colador fino directo al bol o a la taza. El polvo se apelmaza dentro del envase y, si va seco al agua, arma pelotitas que después no se deshacen con nada.
Entre 70 y 80 °C. Sin termómetro: hervís y dejás descansar tres o cuatro minutos. Con el agua a pleno hervor la taza sale áspera y amarga, y ese amargor no se corrige.
Primero un chorrito de agua y una pasta lisa. Después el resto, batiendo rápido de adelante hacia atrás unos quince segundos, hasta que se arme una espuma fina arriba.
La pasta se arma con agua caliente aunque la bebida sea fría: en frío no se disuelve.
2 g de matcha en polvo · 40 ml de agua a 75 °C · 200 ml de leche fría o bebida vegetal · hielo · endulzante a gusto, opcional · colador fino y batidor.
Tamizá el polvo en un bol chico, sumá los 40 ml de agua y batí en zigzag hasta que no quede ni un grumo y aparezca espuma. Llená un vaso alto con hielo y volcá la leche hasta tres cuartos. Volcá el matcha por encima, despacio: queda flotando en una capa verde sobre el blanco. Si lo endulzás, hacelo en la leche antes: en frío el endulzante no se integra. Revolvé recién al momento de tomarlo.
| Producto | Té verde matcha en polvo |
| Composición | Hoja de té verde (Camellia sinensis) molida |
| Presentación | Contenido neto 30 g |
| Preparación | En frío o en caliente, solo con agua o con leche |
| Temperatura del agua | De 70 a 80 °C. Nunca al hervor |
| Medida de referencia | 2 g por taza, alrededor de una cucharadita colmada |
| Cafeína | Naturalmente presente en la hoja de té verde |
| Azúcar agregada | No contiene |
| Conservación | Envase bien cerrado, lugar fresco y seco, lejos de la luz y de olores fuertes |
Las cuatro formas de servirlo, con la proporción de cada una.
| Suave | 1 g en 80 ml de agua. Claro, liviano, para empezar |
| Clásico | 2 g en 70 ml. Cremoso, con espuma fina arriba |
| Concentrado | 4 g en 30 ml. Denso y espeso, se toma de a sorbos cortos |
| Latte | 2 g en 40 ml de agua, completado con 200 ml de leche |
Proporciones de referencia. Los valores nutricionales declarados figuran en el envase.
Es hoja de té verde molida hasta quedar hecha polvo. La diferencia está en que no se cuela: el polvo queda suspendido en el líquido y te tomás la hoja entera. Por eso es opaca, espesa y más intensa que una infusión de hebras, donde la hoja se descarta.
Tamizalo con un colador fino antes de mojarlo: el polvo se apelmaza en el envase y los grumos se arman apenas toca el agua. Después sumá un chorrito de agua, hacé una pasta lisa y recién ahí agregá el resto batiendo en zigzag, no en círculos.
Entre 70 y 80 °C, nunca hirviendo. Con agua a punto de hervor el polvo se quema y la taza sale amarga y áspera. Si no tenés termómetro, herví el agua y dejala descansar tres o cuatro minutos fuera del fuego antes de usarla.
La referencia clásica es 2 g, más o menos una cucharadita colmada, con 70 ml de agua. Con 1 g queda una taza suave y con 4 g en poca agua sale un concentrado denso. Para un latte se arma la pasta con 2 g y se completa con leche.
Sí, la cafeína está naturalmente presente en la hoja de té verde. Como acá se toma la hoja entera y no una infusión colada, el aporte es mayor que el de la misma cantidad de té en hebras. Si sos sensible, mejor dejarlo para la mañana o la tarde.
En su envase bien cerrado, en lugar fresco y seco, lejos de la luz y de olores fuertes. El polvo es finísimo y toma humedad y aromas con facilidad: por eso pierde color y se apelmaza si queda abierto. No va sobre la hornalla ni al lado del café.
Una cucharadita resuelve la taza de la mañana, el latte con hielo o el batido de la tarde.
Producto alimenticio natural. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Contiene cafeína naturalmente presente en la hoja de té verde. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
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