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La garrapiñada de maní de Guadalest es maní tostado recubierto artesanalmente con una capa de caramelo. Se come de a puñados, como siempre, pero también es un ingrediente: partida con el palo de amasar se convierte en un crocante dorado que levanta un helado, una chocotorta o un flan casero en dos minutos.
Lo que el maní con caramelo le hace a un postre.
Hacer praliné en casa lleva caramelo, bandeja y paciencia. La garrapiñada ya tiene el maní tostado y el azúcar caramelizada: solo falta partirla.
El maní tiene un sabor más marcado que otros frutos secos. Con el caramelo encima, ese tostado se vuelve más profundo y se siente incluso picado fino.
Triturada, una taza alcanza para cubrir varias porciones de postre. Cada cucharada lleva caramelo y maní en partes parecidas.
Fuera de la cocina sigue siendo la golosina de siempre: dulce, crocante y fácil de compartir en un bowl en el medio de la mesa. No se derrite con el calor como una golosina con chocolate, así que aguanta bien en una mesa al aire libre.
Del puñado al crocante, en tres pasos.
Poné la garrapiñada en una bolsa cerrada y pasale el palo de amasar. Dejá trozos irregulares: los grandes crujen, los chicos se pegan a la crema. Si la querés más fina, pasá el palo dos o tres veces más.
Sobre helado, flan, yogur o panqueques con dulce de leche, justo antes de servir. En contacto con la humedad, el caramelo se ablanda en pocos minutos.
En una chocotorta o un postre en copa, una capa fina de garrapiñada partida entre la crema y las galletitas suma un crujido que sorprende.
La chocotorta de siempre, con una capa crocante en el medio y otra arriba.
Lo que trae y cómo cuidarla.
| Producto | Maní tostado recubierto con caramelo |
| Marca | Guadalest |
| Elaboración | Recubierta artesanalmente |
| Sabor | Caramelo tostado con fondo de maní |
| Textura | Costra crocante, centro firme |
| Porción de referencia | Un puñado chico, unos 30 g |
| Usos principales | Picar, crocante para helados y postres, chocotorta |
| Conservación | Envase bien cerrado, lugar fresco y seco, lejos de la humedad |
| Contiene | Maní |
Lo que más se consulta en el mostrador.
Es maní tostado recubierto con una capa de caramelo. La de Guadalest se recubre de forma artesanal, y queda crocante, dorada y con sabor a maní tostado debajo del azúcar.
Poné la garrapiñada en una bolsa cerrada y pasale el palo de amasar hasta dejar trozos irregulares. No uses procesadora: la muele demasiado y se pierde el crujido.
Con helado de dulce de leche o de chocolate, chocotorta, flan, panqueques, mousse de chocolate y yogur. Todo lo cremoso gana con un crocante de caramelo y maní. También va bien sobre un arroz con leche frío.
Como golosina, un puñado chico de unos 30 gramos. Como crocante para un postre, una o dos cucharadas por porción alcanzan.
Porque el azúcar del caramelo toma la humedad del ambiente. Guardala en un frasco bien cerrado, en un lugar seco, y evitá la heladera. Si se ablandó, cinco minutos en horno bajo y enfriada por completo le devuelven el crujido.
La cobertura. La garrapiñada lleva caramelo, que cruje y se rompe; el maní con chocolate lleva una capa que se funde en la boca. Para usar como crocante en postres, la garrapiñada aguanta mejor.
Garrapiñada de maní Guadalest para picar o para terminar el postre. Fraccionada en el local, en la cantidad que necesites.
Producto alimenticio. Contiene maní. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
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