Válido para este producto y todos los de la categoría: Alimentos Naturales -> Frutas Secas & Mas.
Podés combinar esta promoción con otros productos de la misma categoría.
Golosinas a granel
Las almendras con chocolate juegan con un contraste que no falla: primero el chocolate, que se ablanda y se funde en la boca, y después la almendra, que cruje y le da al bocado un final firme. Son el dulce que se sirve con el café, el que se reparte en la mesa y el que se lleva para regalar.
Dos texturas y dos sabores que se turnan en cada mordida.
El chocolate llega primero y se derrite despacio con el calor de la boca. Recién cuando se va, aparece la almendra. Ese orden convierte un bocado chico en algo que se saborea más tiempo que un trozo de chocolate solo.
La almendra aporta firmeza y un crujido seco que corta la suavidad del chocolate. Sin ella el dulce se vuelve empalagoso; con ella, cada bocado termina limpio y pide el siguiente.
La almendra tiene un sabor suave, apenas dulce y con notas de mazapán. Debajo del chocolate funciona como un fondo que le da profundidad y lo hace sentir menos golosina y más bombón.
Cada unidad es un bocado justo, prolijo y fácil de servir. No se parte, no ensucia y no hace falta cortar nada: se ponen en un plato y la mesa se arma sola.
Tres maneras de aprovecharlas, de la sobremesa a la repostería.
Paso 1
Servilas en un platito junto al café, un cortado o un té negro. El amargor de la bebida resalta el dulzor del chocolate y el sabor de la almendra. Con cuatro o cinco por persona alcanza.
Paso 2
Mezclalas en bowls con otras golosinas, frutas secas y orejones para un cumpleaños, una picada dulce o una mesa de fin de año. Su color oscuro y su forma pareja hacen que el armado se vea prolijo.
Paso 3
Pasalas por el cuchillo en trozos grandes y usalas para terminar helados, tortas, mousses o un yogur. Mejor sumarlas al final y en frío, para que el chocolate no se derrita.
Un postre helado que se arma en quince minutos y espera en el freezer.
Una taza de almendras con chocolate · 400 ml de crema de leche bien fría · media lata de leche condensada · una cucharadita de esencia de vainilla · una pizca de sal · un molde de budín forrado con film.
Picá las almendras con chocolate en trozos irregulares y reservá un puñado entero para decorar. Batí la crema hasta que forme picos suaves, sin llegar a manteca. Sumá la leche condensada, la vainilla y la sal, y mezclá con espátula y movimientos envolventes para no perder aire. Incorporá los trozos picados, volcá en el molde, alisá y tapá con film. Llevá al freezer seis horas o toda la noche. Desmoldá diez minutos antes de servir, cortá en rodajas y terminá con las almendras enteras reservadas.
| Producto | Almendras bañadas en chocolate |
| Sabor | Chocolate con fondo de almendra |
| Textura | Cobertura que se funde, centro crocante |
| Porción de referencia | Un puñado chico, unos 30 g |
| Usos principales | Sobremesa, mesas dulces, regalos, decoración de postres |
| Conservación | Envase cerrado, lugar fresco y seco, lejos del sol y del calor |
El primer sabor es el del chocolate, que se funde y cubre la boca. Después aparece la almendra, con un gusto suave, levemente dulce, y un crujido que cierra el bocado. Juntas dan un sabor parecido al de un bombón relleno, pero más liviano.
En un envase bien cerrado, en el lugar más fresco y seco de la casa, lejos del sol, de la hornalla y de las ventanas. En verano, si hace mucho calor, guardalas en la heladera dentro de un frasco hermético y sacalas unos minutos antes de servir para que recuperen sabor.
Es una reacción del propio chocolate ante los cambios de temperatura: parte de su grasa o de su azúcar sube a la superficie y deja una capa blanquecina u opaca. Cambia el aspecto, no el sabor. Para evitarlo, conviene guardarlas a temperatura pareja y sin pasar seguido del frío al calor.
Una porción de referencia ronda los 30 gramos, un puñado chico. Para acompañar el café alcanza con cuatro o cinco unidades por persona, y para una mesa dulce de diez personas, un bowl de unos 250 gramos.
Sí, pero en frío o al final. Picadas son ideales para helados, semifríos, mousses y para decorar tortas ya horneadas. Dentro de una masa que va al horno, el chocolate se derrite y la almendra pierde crocancia, así que conviene reservarlas para terminar.
Son una de las golosinas más elegidas para eso. En un frasco de vidrio con una cinta o una bolsa de celofán quedan prolijas y no se rompen en el traslado. Combinan bien en una caja junto a frutas secas, té o café.
Almendras con chocolate para la sobremesa, la mesa dulce o un regalo. Llevalas a granel y tenelas siempre a mano.
Producto alimenticio. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
Dietética Callao · Productos naturales