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Es la planta que más sílice acumula de todas las que se toman en infusión, y de ahí viene su fama: la tradición popular la asocia desde hace generaciones al cuidado del cabello, las uñas y la piel.
El sílice explica casi todo: por qué se la busca, por qué raspa y por qué se prepara distinto.
Es el uso que la hizo conocida y por lejos el motivo por el que más se la pide. La tradición popular la asocia al cuidado del pelo, las uñas y la piel, y lo atribuye al sílice de su tallo.
Ya figura en los herbarios de Dioscórides y Plinio, en el siglo I. Son pocas las plantas con un uso tan continuo y tan documentado en la herbolistería europea.
No todo va a la taza. Tradicionalmente la decocción fría se usa como agua de enjuague para el cabello después del lavado, y en compresas sobre la piel.
En agricultura orgánica se prepara una decocción diluida que se pulveriza sobre las plantas. Es un uso viejísimo entre quintas y sigue vigente en la huerta casera.
Acá el agua caliente por encima no alcanza. El tallo necesita fuego.
Una cucharadita de tallo cortado, unos 2 g, en 250 ml de agua fría. Que la planta se caliente junto con el agua y no de golpe.
Apenas rompe el hervor, bajá el fuego al mínimo y tapá. Ese burbujeo lento es lo que abre el tallo; el hervor violento solo evapora el agua.
Apagá y dejá cinco minutos tapado. Colá con malla fina: el tallo se fragmenta al hervir y suelta astillitas que conviene retener.
El problema es que una pide hervor y las otras no. La solución es hacerlo en dos tiempos.
Para medio litro: 2 cucharaditas de cola de caballo · 1 cucharadita de menta seca o de cedrón · una tira de cáscara de limón sin la parte blanca · miel a gusto, opcional.
Herví la cola de caballo sola en el medio litro de agua, diez minutos a fuego bajo y tapado. Apagá, y recién ahí sumá la menta y la cáscara de limón a la olla ya fuera del fuego. Tapá y dejá cinco minutos más. Así cada una recibe lo suyo: el tallo aprovecha el hervor y la hierba aromática entra cuando el agua bajó y no se le vuela el perfume. Colá y endulzá mientras está tibio.
| Producto | Cola de caballo seca, tallo cortado |
| Otros nombres | Equiseto, yerba del platero, junco de fregar |
| Parte utilizada | Tallo aéreo seco, hueco y articulado |
| Preparación | Decocción. No se prepara por infusión simple |
| Cantidad | 1 cucharadita, unos 2 g cada 250 ml |
| Tiempo de hervor | 10 minutos a fuego bajo, tapado |
| Reposo posterior | 5 minutos fuera del fuego, antes de colar |
| Perfil | Herbal y terroso, con fondo mineral y apenas amargo |
| Textura al tacto | Áspera, por la sílice acumulada en el tallo |
| Otros usos tradicionales | Enjuague capilar, compresas, preparado para plantas |
| Combina con | Menta, cedrón, manzanilla, hibiscus, cáscara de limón |
| Conservación | Frasco hermético, fresco, seco y sin luz directa |
| Presentación | Fraccionada en la sucursal, según las opciones del aviso |
En decocción: los tallos van en agua fría, se lleva a hervor suave y se mantiene diez minutos con la olla tapada. Después se deja reposar cinco minutos y se cuela. La medida habitual es una cucharadita de tallo cortado, unos 2 gramos, cada 250 ml de agua.
Se hierve. Es de las pocas hierbas que piden decocción y no infusión, porque lo que se usa es el tallo y no una hoja tierna. Volcarle agua caliente encima y esperar cinco minutos da una taza floja y apenas teñida.
Herbal y terrosa, con un fondo apenas amargo y una sensación mineral, casi a agua de pozo. No es perfumada ni dulce: su carácter es sobrio. Por eso mucha gente la toma mezclada, donde aporta cuerpo y deja que otra hierba ponga el aroma.
Porque el tallo acumula sílice, el mineral de la arena, en las paredes de sus células. Es también una planta rarísima: no tiene flores ni semillas y se reproduce por esporas, como los helechos. Su aspereza es tan marcada que durante siglos se usó para pulir madera y lustrar utensilios de estaño, antes de que existiera la lija.
Con menta, cedrón, manzanilla, hibiscus y cáscara de limón. Como su perfil es sobrio, funciona bien como base de una mezcla: se hierve sola primero y con esa agua caliente se infusionan después las hierbas aromáticas, que no toleran el hervor.
No se recomienda el consumo prolongado. La planta contiene tiaminasa, una enzima que degrada la vitamina B1, y por eso el uso habitual y sostenido en el tiempo requiere la indicación de un profesional de la salud. Tampoco se aconseja durante el embarazo, la lactancia ni en niños.
Dos mil años de uso continuo detrás, y una preparación que no se parece a ninguna otra del estante: diez minutos de hervor bajo y sale otra cosa.
Producto natural para infusión. No se aconseja su consumo prolongado sin indicación profesional, ni durante el embarazo, la lactancia o en niños. La información sobre su uso tradicional es de carácter general y no constituye consejo médico. No sustituye ningún tratamiento ni el diagnóstico de un profesional. Los usos descritos corresponden a la tradición popular y no implican propiedades terapéuticas comprobadas. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, y especialmente en caso de embarazo, lactancia, tratamiento médico o afecciones preexistentes, consultá con un profesional de la salud.
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