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Las castañas de cajú sin tostar son blancas, blandas y de sabor suave. Esa blandura es lo que las convierte en la base de cremas, leches vegetales y salsas: se remojan, se procesan y quedan lisas como una mayonesa. La tostada, por más que insistas, no llega ahí.
No es una castaña a medio camino: es la que abre preparaciones que la tostada tiene cerradas.
El horno la deja quebradiza: al procesarla se rompe en partículas y nunca emulsiona. La que no pasó por el horno absorbe agua en el remojo y se deshace en una crema pareja, sin grumos ni arenilla.
Cinco minutos en una sartén y tenés el punto que querías: apenas rubia para una ensalada, bien dorada para picar. Recién tostada, además, cruje como no cruje una que lleva meses en la bolsa.
Es suave y apenas dulce, con un fondo lácteo. Por eso funciona igual en un curry picante que en un postre: aporta cuerpo y cremosidad sin imponer su gusto por encima del resto de los ingredientes.
Se corta con cuchillo y se pica sin salir volando. Va entera en rellenos, en masas y en preparaciones donde una castaña dura y crocante desentonaría.
Todo empieza por el remojo. Después, o van a la procesadora o van a la sartén.
Cubrilas con agua fría cuatro horas, o con agua muy caliente veinte minutos. Escurrí y enjuagá. Se hinchan, se aclaran y se ponen blandas al tacto.
Sumá el líquido de a poco y dejá andar la procesadora dos o tres minutos seguidos, parando para bajar lo que sube a las paredes. Recién ahí queda lisa.
Sartén seca, fuego medio, cinco o seis minutos moviendo. Sin aceite y sin sal hasta el final: la sal se agrega recién cuando salen del fuego y todavía están calientes.
Cinco ingredientes, dos minutos de procesadora y una salsa que espesa sola.
100 g de castañas ya remojadas · 150 ml de agua tibia · 1 diente de ajo chico · el jugo de medio limón · sal · una cucharadita de mostaza (opcional, para que ligue mejor).
Poné todo junto y procesá dos minutos sin parar, hasta que no quede ni un punto blanco. Si la querés más suelta, sumá agua de a cucharadas con la máquina andando. Va sobre pastas calientes, papas al horno o brócoli asado. En la heladera espesa: se afloja con un chorrito de agua antes de servir.
| Producto | Castaña de cajú entera, sin tostar |
| Presentaciones | 250 g y 1 kg |
| Textura | Blanda y compacta, se corta con cuchillo |
| Remojo | 4 horas en agua fría o 20 minutos en agua caliente |
| Tostado casero | 5 a 6 minutos en sartén, o 8 a 10 en horno a 160 °C |
| Proporción para leche | 100 g cada 500 ml de agua |
| Conservación | Refrigeradas, en envase cerrado |
Valores de referencia de castaña de cajú sin tostar.
| Valor energético | 553 kcal |
| Grasas totales | 43,9 g |
| Carbohidratos | 30,2 g |
| Azúcares | 5,9 g |
| Fibra alimentaria | 3,3 g |
| Proteínas | 18,2 g |
| Sodio | 12 mg |
| Potasio | 660 mg |
| Magnesio | 292 mg |
| Hierro | 6,7 mg |
| Zinc | 5,8 mg |
Cuatro horas en agua fría, o veinte minutos en agua muy caliente si vas con apuro. Después se escurren y se enjuagan bien. Ese remojo es lo que permite que se procesen lisas: sin él, la crema queda arenosa por más que dejes la procesadora andando. Si el agua queda turbia y espesa, es normal.
La textura y el sabor. Sin tostar son blancas, blandas y de sabor suave y apenas dulce. Tostadas se vuelven doradas, crocantes y con ese gusto marcado a fruto seco. Para picar directo, la tostada gana. Para cremas, leches vegetales, salsas y rellenos, la que hace falta es la que no pasó por el horno.
En sartén seca a fuego medio, cinco o seis minutos moviendo seguido, hasta que tomen color dorado parejo. En horno, ocho a diez minutos a 160 °C sobre placa, revolviendo a la mitad. Se doran rápido al final, así que no las pierdas de vista. Sacalas cuando estén un tono más claras de lo que querés: siguen tostándose fuera del fuego.
En envase bien cerrado y en la heladera. Tienen mucha materia grasa y el calor, la luz y el aire la vuelven rancia: ahí aparece ese sabor a pintura que arruina la tanda entera. En frío duran varios meses sin cambiar de sabor, y en freezer todavía más.
Con 100 g remojados y 500 ml de agua sale medio litro largo de bebida, y no hace falta colar si la procesadora es potente. Para una versión más liviana, subí el agua a 700 u 800 ml. La proporción se ajusta al gusto: cuanta menos agua, más se acerca a una crema y menos a una bebida.
Sí, y es donde más rinden. Procesadas con ajo, limón y sal reemplazan a la crema de leche en pastas, papas al horno y bowls. Enteras van en salteados de verduras al wok, en curries y en arroces. Su dulzor suave equilibra lo picante y lo ácido sin taparlos, que es justo lo que no logra un fruto seco muy tostado.
Remojadas son crema; en la sartén, un fruto seco recién tostado. Llevate los 250 g para probar o el kilo si ya cocinás con ellas seguido.
Producto alimenticio natural. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Los valores nutricionales son aproximados y pueden variar según el lote y el origen. Conservar refrigerado en envase cerrado. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
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