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Las pasas de uva sin semilla no se tiran secas dentro de la masa. Veinte minutos en un líquido tibio y cambian por completo: se hinchan, se ablandan y dejan de robarle humedad a lo que estén acompañando. Ese paso de más es todo el secreto, y no lo hace casi nadie.
Es la fruta seca más versátil de la alacena y la que menos preparación pide.
Sin semilla se comen enteras y se cocinan enteras. No hay que abrirlas, filtrarlas ni avisarle a nadie que tenga cuidado al morder, y eso las vuelve las indicadas para masas, rellenos y viandas de chicos.
La pasa es una esponja dulce: se queda con el sabor del líquido en el que la dejes. Ron, té negro, jugo de naranja, vino. Pocos ingredientes cambian tanto con veinte minutos de espera.
El mismo frasco resuelve un pan dulce y un relleno de matambre. Su dulzor corta la grasa de las carnes y equilibra el picante de un curry, algo que ninguna fruta seca hace con la misma naturalidad.
Hidratadas y enharinadas soportan una cocción larga sin quemarse. Salen del horno blandas y jugosas, en vez de convertirse en esos puntitos negros y duros que aparecen cuando entran secas.
Tres movimientos que separan una pasa correosa de una jugosa.
Cubrilas con líquido tibio veinte minutos. Elegí el líquido pensando en el plato: té negro para un pan, jugo de naranja para un budín, caldo para un relleno salado.
Secalas con papel y sacudilas con una cucharada de harina antes de sumarlas a cualquier masa. Sin ese paso se van todas al fondo del molde.
En preparaciones de olla van sobre el cierre, con dos o tres minutos de cocción por delante. Alcanza para que se hinchen y suelten dulzor sin llegar a deshacerse.
Se arma en cinco minutos y queda en la heladera esperando el próximo postre.
Un frasco de vidrio con tapa · pasas de uva sin semilla · ron, coñac o jugo de naranja hasta cubrir · una tira de cáscara de naranja · media rama de canela · un clavo de olor.
Llená el frasco hasta tres cuartos con la fruta, sumá la cáscara y las especias y cubrí con el líquido hasta pasar un dedo por encima. Tapá y sacudí. A las dos horas ya sirven; al mes están en su mejor momento. Van sobre helado, dentro de un budín o en el arroz con leche. Repuesto el líquido, el frasco no se termina nunca.
| Producto | Pasa de uva entera, sin semilla |
| Textura | Blanda y flexible; más firme cuanto más seca |
| Hidratado | 20 minutos en líquido tibio, escurrir y secar |
| Macerado | Desde 2 horas hasta varias semanas en frasco cerrado |
| Antes de la masa | Pasar por harina para que no se hundan |
| Usos principales | Panificados, budines, granolas, arroces, rellenos y escabeches |
| Conservación | Envase cerrado en lugar fresco y seco; heladera en verano |
Valores de referencia de pasa de uva sin semilla.
| Valor energético | 299 kcal |
| Carbohidratos | 79,2 g |
| Azúcares | 59,2 g |
| Fibra alimentaria | 3,7 g |
| Proteínas | 3,1 g |
| Grasas totales | 0,5 g |
| Sodio | 11 mg |
| Potasio | 749 mg |
| Calcio | 50 mg |
| Hierro | 1,9 mg |
Cubrilas con líquido tibio y dejalas veinte minutos: agua, té, jugo de naranja, vino o leche, según a dónde vayan. Después escurrilas bien y secalas con papel. Se hinchan, recuperan la piel lisa y dejan de estar correosas. Ese líquido queda perfumado y se puede sumar a la misma preparación en lugar de tirarlo.
Porque pesan más que la masa cruda y se van al fondo mientras el bizcochuelo todavía está líquido. La solución es pasarlas por harina antes de sumarlas: una cucharada alcanza para una taza de fruta. La capa de harina genera fricción con la masa y las mantiene repartidas hasta que el calor la firma.
Ron, coñac, whisky, vino dulce, oporto o licor de naranja son los clásicos. Sin alcohol funcionan muy bien el jugo de naranja, el té negro fuerte y el jugo de manzana con una rama de canela. Media hora ya cambia el resultado, pero en un frasco tapado y en la heladera mejoran durante semanas.
Sí, y son un recurso viejísimo de la cocina árabe, española y siciliana. Van en arroces y cuscús, en rellenos de empanadas, matambre y pollo, en tortillas de espinaca y en escabeches. El truco es sumarlas sobre el final, cuando ya casi no queda cocción por delante, para que se hinchen sin deshacerse.
En frasco o bolsa bien cerrada, en lugar fresco y seco y lejos de la luz. El aire es lo que las endurece: destapadas se secan en pocos días y quedan duras como piedritas. En verano, o si el ambiente es húmedo, la heladera las mantiene blandas mucho más tiempo.
Es normal: el azúcar de la propia fruta las pega entre sí. Sumergí el bloque un minuto en agua bien caliente y se separan solas, o dales unos segundos de calor suave y sacudilas dentro de un colador. Si preferís mantenerlas sueltas de entrada, guardalas en un frasco ancho en vez de en una bolsa apretada.
Tené siempre un frasco en la alacena y otro macerando en la heladera. Con eso resolvés un budín, un arroz con leche o el relleno del domingo sin salir a comprar nada.
Producto alimenticio natural. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Los valores nutricionales son aproximados y pueden variar según el lote y el origen. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
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