Válido para este producto y todos los de la categoría: Despensa -> Harinas.
Podés combinar esta promoción con otros productos de la misma categoría.
De todas las harinas alternativas, la harina de avena es la que menos te obliga a rehacer la receta: 100 g por 100 g de trigo y listo. El único truco es dejar reposar la masa 15 minutos, porque tarda en tomar el líquido.
Es la puerta de entrada a las harinas alternativas, y por buenas razones.
Coco pide un cuarto y cinco huevos. Centeno cambia el amasado entero. La avena entra en el mismo peso y podés usar la receta de tu abuela sin tocarle una coma.
Suave, apenas dulce, con fondo a cereal tostado. No compite con el limón, el chocolate ni la banana como sí hace el coco o el garbanzo.
Alrededor de 15 g de proteína cada 100. Bastante por encima de una harina de trigo común, y por eso aparece tanto en panqueques y budines de quienes entrenan.
La fibra soluble típica del cereal, entre 2 y 8% del peso seco. Es lo que le da esa textura apenas cremosa que ninguna otra harina reproduce.
El error más común tiene una sola causa: apuro.
100 g de avena por cada 100 g de trigo. Si querés que el resultado quede más parecido al original, reemplazá solo un tercio y dejá el resto de trigo.
Sin la red de gluten del trigo, la masa levanta menos. Media cucharadita extra sobre lo que pide la receta compensa bastante bien.
Este es el paso que casi todos se saltean. La mezcla arranca líquida y espesa sola. Si le agregás harina antes de tiempo, el budín sale seco y se desarma al cortarlo.
La preparación donde más se nota el reposo de la masa.
120 g de harina de avena · 2 huevos · 200 ml de leche o bebida vegetal · 1 banana pisada o 2 cucharadas de endulzante · 1 cucharadita de polvo de hornear · 1 pizca de sal · esencia de vainilla o canela · un poco de aceite para la sartén.
Batí los huevos con la leche y la banana. Sumá la harina, el polvo de hornear, la sal y la vainilla, y mezclá hasta que no queden grumos. Va a parecer demasiado líquida: dejala descansar 15 minutos y va a espesar sola. Calentá una sartén antiadherente a fuego medio con apenas aceite. Volcá un cucharón y esperá a que aparezcan burbujas en toda la superficie antes de dar vuelta, un minuto y medio de cada lado. Fuego medio, no alto: a fuego fuerte se doran por fuera y quedan crudos adentro.
| Producto | Harina de avena (Avena sativa molida) |
| Reemplazo del trigo | 1:1 en peso. 100 g por cada 100 g |
| Reposo de la masa | 15 minutos antes de cocinar |
| Leudante | Aumentar media cucharadita sobre la receta original |
| Mejores usos | Panqueques, budines, galletitas, muffins, rebozados |
| Uso poco recomendado | Pan de miga aireada: sin gluten no arma estructura |
| Sabor | Suave y apenas dulce, a cereal tostado |
| Sobre el gluten | La avena no lo contiene, pero este producto no cuenta con certificación libre de gluten |
| Conservación | Frasco hermético, fresco y sin luz. Heladera en verano |
| Presentación | Fraccionada en la sucursal, según las opciones del aviso |
Valores aproximados. Varían según la variedad y el lote.
| Valor energético | ≈ 360 kcal |
| Hidratos de carbono | ≈ 66 g |
| Proteínas | ≈ 15 g |
| Fibra alimentaria | ≈ 10 g |
| Grasas totales | ≈ 6 g |
| Grasas saturadas | ≈ 1 g |
En igual peso: 100 g de harina de avena por cada 100 g de harina de trigo. Es la sustitución más directa de todas las harinas alternativas. El resultado sale algo más denso y con miga más cerrada, porque la avena no forma la red elástica que arma el trigo.
Porque la avena tarda en absorber el líquido. Dejá la masa 15 minutos antes de cocinar y vas a ver que espesa sola. Si la usás enseguida, la mezcla parece muy líquida, uno le agrega harina de más y termina saliendo seca y quebradiza.
Sí, procesando copos de avena hasta que queden polvo fino. La diferencia es la finura: la molienda casera suele quedar más gruesa y absorbe distinto, así que las recetas pueden pedir un ajuste de líquido. La harina ya molida da textura más pareja.
La avena en sí no tiene gluten, pero suele compartir cultivo, transporte y molienda con trigo, centeno y cebada, así que puede haber contaminación cruzada. Quien tiene celiaquía necesita una avena con certificación libre de gluten, y esta se vende como producto a granel sin esa certificación.
Son el tipo de fibra soluble característico de este cereal, que representa entre el 2 y el 8% de su peso seco. Es lo que da la textura ligeramente cremosa a las preparaciones con avena y lo que la diferencia de otras harinas integrales.
En frasco hermético, en lugar fresco y sin luz directa. Tiene más grasa que la harina de trigo, cerca de 6 g cada 100, así que se pone rancia antes. En verano o si la comprás en cantidad, guardala en la heladera.
Si nunca cocinaste con una harina que no sea de trigo, empezá por acá. No hay que aprender proporciones nuevas ni comprar aglutinantes. Tomá tu receta de panqueques de siempre, cambiá la harina, esperá quince minutos y ya está.
Producto alimenticio natural. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Los valores nutricionales son aproximados y pueden variar según el lote y el origen. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
Dietética Callao · Productos naturales