Las semillas de chía están entre los alimentos más ricos en fibra del estante: 34,4 g cada 100, con 631 mg de calcio y 17,8 g de omega 3 vegetal. Van crocantes sobre el yogur, la ensalada o la masa del pan, o hidratadas en un frasco, donde forman el gel del pudding. Dos texturas del mismo grano, y en una cucharada entra todo.
Cuatro cosas concretas.
En contacto con líquido cada semilla se envuelve en un gel transparente. Eso espesa una bebida o convierte una taza de leche vegetal en postre, sin gelatina, sin almidón y sin fuego.
34,4 g cada 100, buena parte soluble: es la misma fibra que forma el gel. Pocas cosas llegan a esa cifra, y acá se ve a simple vista.
631 mg de calcio, 335 de magnesio y 860 de fósforo cada 100 g. De las semillas más densas en minerales que vas a encontrar.
No se hierve ni se activa. Se mezcla con líquido frío, se deja reposar y listo: el desayuno se arma la noche anterior en dos minutos.
Proporción, revuelto y espera.
Para pudding, 3 cucharadas por taza de líquido. Para bebida, 1 cucharada por vaso. Para espesar un yogur, 1 cucharadita alcanza. La misma semilla cambia de resultado según cuánto líquido le des.
Una al mezclar y otra a los cinco minutos. Es el paso que casi todos se saltean, y el que evita el grumo compacto en el fondo mientras el resto queda aguado.
Si buscás el gel, veinte minutos es el mínimo y toda la noche en la heladera es lo ideal. Si en cambio las vas a usar en seco, como topping o dentro de una masa, van directo y no necesitan ningún reposo.
Dos minutos de trabajo y el desayuno queda resuelto.
3 cucharadas de semillas de chía · 1 taza de leche vegetal o común · 1 cucharada de miel, azúcar mascabo o endulzante · esencia de vainilla · una pizca de sal · fruta, cacao o frutos secos para arriba · un frasco con tapa.
Poné todo en el frasco menos la fruta, tapá y agitá fuerte. Destapá a los cinco minutos y revolvé el fondo con una cuchara. Tapá de nuevo y a la heladera toda la noche. A la mañana queda firme: si te gusta más suelto, sumá un chorrito de líquido y revolvé. La fruta va recién al servir.
Medidas y tiempos.
| Producto | Semillas de chía (Salvia hispanica), enteras |
| Absorción | Hasta 12 veces su peso en líquido |
| Proporción pudding | 3 cucharadas por taza de líquido |
| Proporción bebida | 1 cucharada por vaso |
| Tiempo de hidratado | 20 minutos mínimo, ideal toda la noche |
| Dos usos | En seco como topping o en masas; hidratada para gel |
| Cocción | No requiere |
| Pudding en heladera | 4 a 5 días en frasco cerrado |
| Conservación | Frasco hermético, fresco y oscuro |
| Marca | Dietética Callao |
Referencia USDA para semilla entera seca.
| Energía | 486 kcal · 2.030 kJ |
| Proteínas | 16,5 g |
| Grasas totales | 30,7 g |
| -- saturadas | 3,3 g |
| -- omega 3 (ALA) | 17,8 g |
| Carbohidratos totales | 42,1 g |
| Fibra alimentaria | 34,4 g |
| Calcio | 631 mg |
| Fósforo | 860 mg |
| Magnesio | 335 mg |
| Hierro | 7,7 mg |
Las consultas del mostrador.
Se mezclan con líquido frío y se dejan reposar. La proporción base es de tres cucharadas de semillas de chía por taza de líquido, unos 240 ml. Revolvé apenas las mezclás y otra vez a los cinco minutos, para que no se apelmacen en el fondo. A los veinte minutos ya hay gel; toda la noche en la heladera queda mucho mejor.
Una cucharada por vaso de doscientos cincuenta mililitros es la medida clásica del agua de chía. Queda líquida, con las semillas suspendidas y un gel apenas perceptible. Si ponés más, deja de ser bebida y empieza a ser postre: con dos cucharadas por vaso ya se come con cuchara.
De cuatro a cinco días en frasco cerrado, siempre que el líquido base también aguante ese tiempo. Con leche vegetal de larga vida o con agua llega sin problema. La textura mejora entre el primer y el segundo día, así que conviene preparar varios frascos juntos.
Sí. En seco funcionan como topping crocante sobre ensaladas, yogur o tostadas, y van enteras dentro de masas de pan, galletitas y granolas. Hidratarlas no es un requisito: es lo que hacés cuando querés el gel. Lo único que conviene evitar es tragar una cucharada colmada en seco y tomar agua encima, porque la semilla se hincha en el camino.
Son dos usos distintos. La entera se hidrata y aporta textura: pudding, bebidas, yogur, cobertura de panes. La molida se usa por cucharadas dentro de una masa, como ligante, y libera el mucílago mucho más rápido. Para todo lo que se come con cuchara, la entera es la que corresponde.
En frasco hermético, en lugar fresco y oscuro. La semilla entera protege su propia grasa y aguanta mucho mejor que la molida, que va a la heladera. Si al probarlas sentís un gusto amargo o a pintura, esa grasa ya se oxidó y se descartan.
Pudding, agua de chía, yogur con cuerpo, cobertura de panes y granolas. Un frasco, un poco de líquido y unas horas de heladera: no hay mucho más que aprender.
Producto alimenticio natural. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Los valores nutricionales son aproximados y pueden variar según el lote y el origen. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
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