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Son las naranjas, sin piel, y no se parecen en nada a la lenteja de guiso. No llevan remojo, se cocinan en un cuarto de hora y se deshacen solas hasta formar una crema. Eso que en otra legumbre sería un problema, acá es exactamente el punto: son la base del dal indio y de cualquier sopa espesa que quieras resolver en una olla.
Todo lo que las distingue viene de una sola cosa: les sacaron la piel antes de envasarlas.
Sin piel, el agua entra directo. No hay que acordarse la noche anterior ni sacar la olla a presión: se decide a las ocho y se come a las nueve.
El almidón queda expuesto y se libera en el agua. La sopa toma cuerpo sin harina, sin crema y sin licuadora de por medio.
La piel es la parte que más cuesta digerir, y acá no está. Suelen ser la puerta de entrada para quien siente pesadas a las legumbres enteras.
Su sabor es suave y algo dulce, así que reciben bien el comino, la cúrcuma, el jengibre y el curry sin pelearse con ellos.
El reloj es todo. Cinco minutos de diferencia separan una sopa con granos de un puré liso.
Ponelas en un bol, cubrilas con agua fría y cambiala dos o tres veces. Al principio sale turbia. Nada de remojo: solo enjuague.
Fuego medio bajo y sin tapar del todo, así controlás cuánto espesa. Revolvé de vez en cuando: como sueltan almidón, se pegan al fondo con facilidad.
A los 12 minutos todavía se ven los granos. A los 20 ya es crema. Probá a partir de los 10 y apagá cuando llegue a lo que buscabas. La sal, recién ahí.
El plato para el que existe esta lenteja. El truco está en el final: la fritura de especias que se vuelca arriba.
250 g de lentejas turcas · 750 ml de agua · 1 cebolla · 2 dientes de ajo · 1 tomate · 1 cucharadita de cúrcuma · 1 de comino en grano · un trozo de jengibre · aceite o manteca · sal · jugo de limón y cilantro o perejil para servir.
Poné las lentejas enjuagadas con el agua, la cúrcuma y el tomate en cubos. Fuego medio bajo, 15 a 20 minutos, revolviendo, hasta que se desarmen. Aparte, calentá aceite en una sartén chica y tirá el comino en grano: cuando empiece a saltar y perfumar, sumá la cebolla en pluma, el ajo y el jengibre picados, y dorá. Volcá ese salteado sobre las lentejas, revolvé, salá y terminá con limón y las hierbas. Servilo con arroz.
| Producto | Lenteja sin piel, de color naranja |
| También conocidas como | Lentejas rojas o coral |
| Remojo previo | No lleva. Solo enjuague |
| Cocción | 12 a 20 minutos a fuego medio bajo |
| Proporción de agua | 3 partes de agua por 1 de lenteja |
| Textura final | Se desarma. Cremosa, nunca entera |
| Porción sugerida | 60 a 80 g en seco por persona |
| Conservación | Frasco cerrado, fresco, seco y sin luz |
Valores aproximados sobre grano seco. Al no tener piel aportan algo menos de fibra que una lenteja entera.
| Energía | 352 kcal |
| Proteínas | 25 g |
| Carbohidratos | 60 g |
| Fibra alimentaria | 10,8 g |
| Grasas totales | 1 g |
| Hierro | 7,5 mg |
| Potasio | 710 mg |
| Folato (vitamina B9) | 479 µg |
No. Vienen sin piel, así que el agua entra directo al grano y se hidratan solas mientras se cocinan. Alcanza con enjuagarlas hasta que el agua salga limpia. Es más: un remojo largo las deja demasiado blandas y se desarman antes de tiempo.
Entre 12 y 20 minutos a fuego medio bajo, según cómo las quieras. A los 12 todavía se distinguen los granos; pasados los 20 quedan hechas una crema. Es la legumbre más rápida que hay: no necesita remojo ni olla a presión.
Porque no tienen hollejo. Esa piel es la que en otras legumbres sostiene el grano; sin ella el almidón queda expuesto al agua caliente, se hidrata rápido y la lenteja pierde forma. No es un defecto: es justo lo que se busca para un dal, una crema o una sopa espesa.
Es normal y le pasa a todas. El naranja intenso del grano crudo se vuelve amarillo dorado o beige apenas toma calor. No indica que estén viejas ni mal cocidas: el color se va y el sabor queda.
Suelen caer más livianas, justamente porque la piel es la parte que más cuesta digerir. A cambio aportan algo menos de fibra que una lenteja con hollejo. Son la opción habitual para quien encuentra pesadas a las legumbres enteras.
No es lo suyo. Como se desarman, en frío quedan pastosas en lugar de sueltas. Para ensalada conviene una lenteja con piel, que sale entera. Las turcas rinden en dal, cremas, sopas, guisos espesos, hamburguesas vegetarianas y hasta como espesante de una salsa.
Dal, cremas, sopas, hamburguesas vegetarianas y rellenos. Si en cambio querés el grano entero en el plato o una ensalada fría, ahí van mejor las lentejas con piel.
Producto alimenticio natural. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Los valores nutricionales son aproximados y pueden variar según el lote y el origen. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
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