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Los dátiles con carozo llegan sin partir ni abrir: el hueso adentro sostiene la pulpa entera y húmeda hasta que vos decidís abrirla. Se descarozan en un solo corte, y ese corte te deja de paso el bolsillo perfecto para rellenarlos.
El carozo no es un estorbo: es la razón por la que el dátil llega en mejor estado a tu cocina.
La fruta entera pierde humedad mucho más despacio. Por eso el dátil con carozo se mantiene carnoso y flexible, mientras que el ya abierto se reseca desde el corte hacia afuera.
Cuando lo abrís vos, el hueco del carozo queda entero y con forma. Ahí entra una nuez, media almendra, una cucharadita de pasta de maní o un trocito de queso azul, y el dátil cierra sin desarmarse.
La fruta entera muestra su piel, su brillo y su tamaño real. Nada quedó escondido detrás de un descarozado mecánico, y no hay restos de hueso partido entre medio.
El dátil es de las frutas con más azúcar propio que existen, con un fondo de caramelo y miel. Una porción chica endulza un licuado entero o una hornada de barritas.
Un cuchillo chico y treinta segundos por tanda. No hace falta más.
Apoyá el dátil sobre la tabla y cortalo a lo largo, de punta a punta, sin separar las dos mitades. Abrilo como un libro y sacá el carozo con los dedos: sale entero y limpio.
Si la fruta viene firme o va directo a la procesadora, cubrila con agua caliente 10 a 20 minutos. Guardá esa agua: queda dulce y sirve para aflojar la pasta.
Rellená el hueco con una nuez y cerrá apretando. O cortá la pulpa en tiras con tijera húmeda: es la forma más prolija de sumarlo a ensaladas, cuscús y granolas.
El uso que más rinde: se hace una vez y se usa toda la semana.
200 g de dátiles ya descarozados · 100 ml de agua bien caliente · una pizca de sal · ralladura de media naranja (opcional) · una cucharadita de jugo de limón para que no se oscurezca.
Cubrí la pulpa con el agua caliente y dejala 20 minutos. Pasala a la procesadora con la sal y arrancá con la mitad del líquido; sumá el resto de a chorritos hasta que quede lisa y untable. Agregá la ralladura y el limón al final, con dos golpes cortos. Guardala en frasco cerrado en la heladera.
| Producto | Dátil entero, sin descarozar |
| Presentaciones | 1 kg y caja cerrada de 5 kg |
| Textura | Carnosa y flexible, más firme cuanto más seca la fruta |
| Hidratación | 10 a 20 minutos en agua caliente, solo si está firme |
| Usos principales | Consumo directo, rellenos, pasta de dátiles, budines, guisos y tajines |
| Conservación | Envase cerrado en lugar fresco y seco; heladera en verano |
| A tener en cuenta | Contiene carozo. Descarozar siempre antes de dárselo a chicos. |
Valores de referencia de pulpa de dátil, sin carozo.
| Valor energético | 282 kcal |
| Carbohidratos | 75,0 g |
| Azúcares | 63,4 g |
| Fibra alimentaria | 8,0 g |
| Proteínas | 2,4 g |
| Grasas totales | 0,4 g |
| Sodio | 2 mg |
| Potasio | 656 mg |
| Calcio | 39 mg |
| Hierro | 1,0 mg |
Con un corte a lo largo, de punta a punta, sin llegar a partir la fruta en dos. Abrí el dátil como un libro y el carozo sale entero, casi sin pulpa pegada. Es un hueso alargado y liso, así que se desprende fácil. Si vas a descarozar mucha cantidad, apretá cada dátil entre los dedos antes de cortar: la pulpa se afloja y rinde el doble.
En un frasco o bolsa bien cerrada, en lugar fresco y seco, lejos de la luz. El enemigo es el aire: si quedan destapados se resecan y la pulpa se pone dura. En verano, o si el ambiente es húmedo, la heladera es la mejor opción y no afecta el sabor. Antes de usarlos, dejalos unos minutos afuera para que recuperen textura.
Son los azúcares propios de la fruta que cristalizan en la superficie cuando el dátil pierde algo de humedad. No es moho ni azúcar agregada: la fruta es tan dulce que el azúcar se separa sola. Se disuelve apenas los hidratás en agua caliente o los procesás, y es más común en la fruta más seca.
Sí, procesados en pasta funcionan muy bien en preparaciones húmedas: budines, barritas, licuados, rellenos, avena cocida. Aportan dulzor y también humedad, así que conviene bajar un poco el líquido de la receta. Donde no reemplazan al azúcar es en las preparaciones que necesitan que el azúcar cristalice o caramelice, como merengues, caramelos o glaseados.
Con todo lo que tenga grasa o sal para contrastar el dulzor. Nuez, almendra, castaña de cajú y pasta de maní son los clásicos. También van con quesos duros y azules, con panceta, y en tajines y guisos de cordero, donde se deshacen y espesan la salsa. En dulce: café, cacao amargo, canela, naranja y sésamo.
Sí, y aguantan muy bien. Descarozalos primero y guardalos en bolsa hermética, apretados para sacar el aire. Al descongelar quedan más blandos, ideales para procesar en pasta. También podés congelar la pasta hecha en cubetera y usar los cubos de a uno.
Llevate el kilo suelto para la alacena, o la caja cerrada de 5 kg si hacés pasta, barritas o rellenos en cantidad.
Producto alimenticio natural. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Los valores nutricionales son aproximados y pueden variar según el lote y el origen. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
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