Especias · A granel
El adobo para pizza es una mezcla seca de hierbas y especias, ya dosificada, que le da a la pizza casera el perfume de pizzería. Su secreto no está en cuánto ponés sino en cuándo: las hierbas secas necesitan humedad o grasa para soltar el aroma, y el mismo frasco rinde distinto según el momento en que lo sumes.
Un frasco que resuelve lo que de otra forma pide cuatro o cinco.
No hace falta abrir varios frascos ni medir cada hierba por separado. La proporción ya viene armada, así que la salsa sale igual una semana y la otra.
Ese aroma herbal que sentís cuando abrís la caja de una pizzería viene casi siempre de una mezcla seca en la salsa. Con el adobo lo tenés en la cocina sin buscarle la vuelta.
Seco huele poco. En contacto con el tomate y el aceite se rehidrata y larga todo el perfume. Por eso rinde tanto: con muy poco se nota.
Fainá, pan de ajo, papas al horno, tostadas con queso, focaccia, verduras grilladas. Es de los frascos que se terminan usando todos los días.
Tres puntos distintos de la preparación, tres resultados distintos.
Paso 1
Es el uso principal. Mezclalo con el tomate y el aceite y dejalo reposar un rato antes de untar la masa. Tapado por la salsa y el queso, el horno fuerte no lo quema y el sabor se reparte en toda la porción.
Paso 2
Mezclá el adobo con aceite de oliva y pincelá el borde de la masa antes de hornear. El aceite lo protege del calor directo y el cornicione sale dorado y perfumado, no pelado.
Paso 3
Si lo querés bien fresco, espolvorealo apenas sale del horno, sobre la muzzarella caliente y con un hilo de aceite. La grasa del queso levanta el aroma en segundos.
La salsa cruda es la de muchas pizzerías: más fresca y más roja que la cocida. Alcanza para tres o cuatro pizzas.
1 lata de tomate triturado de 400 g · 1 a 2 cucharaditas de adobo para pizza · 2 cucharadas de aceite de oliva · 1 cucharadita de azúcar · sal a gusto, al final.
Poné el tomate en un bol y sumá el adobo, el aceite y el azúcar. Revolvé bien y dejá reposar tapado al menos 30 minutos, así las hierbas se hidratan. Recién ahí probá y salá. Untá la masa con una capa fina, sin llegar al borde, y horneá como siempre: la salsa se cocina en el horno. Lo que sobra dura tres días en la heladera, en frasco cerrado.
Los datos para tener a mano antes de cocinar.
| Producto | Mezcla seca de hierbas y especias para pizza |
| Marca | Dietética Callao |
| Formato | Mezcla seca, lista para usar |
| Perfil de sabor | Herbal y aromático, con fondo especiado |
| Cuándo sumarlo | En la salsa antes de hornear, o al final con aceite |
| Cómo potenciarlo | Siempre con algo húmedo o graso: tomate, aceite, queso |
| Combina con | Tomate, muzzarella, ajo, aceite de oliva, aceitunas, cebolla |
| Conservación | Frasco hermético, lejos de la luz, del calor y del vapor |
Medidas de partida. Probá y ajustá a tu gusto.
| Salsa para pizza | 1 a 2 cucharaditas cada 400 g de tomate |
| Pizza ya horneada | Media cucharadita con un hilo de aceite |
| Aceite para bordes | 1 cucharadita cada 3 cucharadas de aceite |
| Masa de pizza o focaccia | 1 cucharadita cada 500 g de harina |
| Fainá | 1 cucharadita cada 250 g de harina de garbanzos |
| Papas al horno | 1 cucharada por kilo, con el aceite |
Lo que más se consulta en el mostrador.
Es una mezcla seca de hierbas y especias ya dosificada para condimentar pizzas. Reemplaza el trabajo de combinar varios frascos: con una cucharadita la salsa ya tiene el perfil herbal clásico de pizzería.
Entre una y dos cucharaditas cada lata de 400 g de tomate triturado. Empezá con una, dejá reposar la salsa media hora y probá: con el reposo el sabor crece, así que conviene ajustar después y no antes.
Las dos cosas funcionan, con resultados distintos. En la salsa, antes de hornear, se integra y se reparte en toda la porción. Espolvoreado al final, sobre el queso caliente y con aceite, queda más fresco y perfumado. Lo que conviene evitar es tirarlo seco arriba de todo antes de hornear: expuesto al calor fuerte se tuesta de más.
Sí. Una cucharadita cada 500 g de harina, mezclada con los secos antes de sumar el agua. La masa toma un aroma suave que se nota sobre todo en el borde. Funciona muy bien en focaccia y en grisines.
En fainá, pan de ajo, tostadas con queso, papas y verduras al horno, tartas saladas y empanadas de verdura. También en un aceite para mojar pan: aceite de oliva, una cucharadita de adobo y un rato de reposo.
En frasco hermético, en la alacena y lejos de la hornalla. El vapor lo apelmaza y el calor le saca aroma. No lo sirvas directo del frasco sobre una olla humeante: usá una cuchara seca. Si al frotarlo entre los dedos ya no perfuma, perdió fuerza.
Una cucharadita en la salsa, un pincelazo en el borde, un toque final sobre el queso. Y después, la fainá, el pan de ajo y las papas del domingo. En Dietética Callao.
Producto alimenticio natural. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
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