El wasabi en polvo se convierte en pasta con un poco de agua fría y diez minutos de espera. Su picor no quema la lengua: sube a la nariz, golpea y se va. Por eso se arma justo antes de comer, en la cantidad exacta, y no se desperdicia nada.
Cuatro razones para tenerlo en la alacena y no solo en la bandeja del delivery.
El polvo se convierte en pasta en diez minutos. Preparás apenas lo que vas a comer y llega a la mesa en su mejor momento, con todo el picor intacto.
Su picor es distinto al del ají: sube rápido a la nariz, se siente fuerte unos segundos y se va. No se queda quemando la boca durante toda la comida.
Seco y bien cerrado, el polvo se guarda sin problema. La pasta preparada, en cambio, pierde fuerza en pocas horas: por eso conviene tenerlo en polvo.
Se mezcla con mayonesa, manteca, puré, aderezos y salsas frías. Una pizca le da a un plato conocido un golpe fresco y picante que nadie espera.
La clave está en el agua fría y en darle tiempo antes de servir.
Poné una cucharadita de polvo en un pocillo y sumá agua fría de a gotas, revolviendo, hasta formar una pasta firme. Más o menos la misma cantidad de agua que de polvo.
Dejala tapada, sin tocarla. En ese reposo se desarrolla el picor: si la probás enseguida vas a sentirla chata. La tradición es dar vuelta el pocillo boca abajo.
El picor llega a su punto máximo y después empieza a bajar. Prepará solo lo que vas a comer y, si va en algo caliente, sumalo al final y fuera del fuego.
Un aderezo frío para ensaladas, bowls de arroz, palta, pepino o pescado. Para cuatro porciones.
Una cucharadita de wasabi en polvo, una cucharadita de agua fría, tres cucharadas de salsa de soja, dos cucharadas de vinagre de arroz o de manzana, una cucharadita de miel, cuatro cucharadas de aceite neutro y una cucharadita de semillas de sésamo tostadas.
Mezclá el wasabi con el agua fría hasta formar una pasta, tapala y dejala reposar diez minutos. Sumá la soja, el vinagre y la miel, y batí con un tenedor hasta disolver la pasta sin grumos. Agregá el aceite en hilo, batiendo, hasta que la vinagreta se vea opaca y pareja. Probá: si la querés más picante, prepará un poco más de pasta aparte y sumala. Terminá con el sésamo y usala en el día, que es cuando el wasabi se siente más.
Preparación, usos y cómo guardarlo.
| Producto | Wasabi en polvo |
| Perfil | Picante, fresco, sube a la nariz y se va rápido |
| Preparación | Partes iguales de polvo y agua fría, diez minutos tapado |
| Mejor momento | Dentro de la media hora de preparado |
| En caliente | Al final de la cocción, fuera del fuego |
| Combina con | Salsa de soja, arroz, pescado, palta, pepino, mayonesa, papa y manteca |
| Conservación | Frasco hermético, lejos de la humedad y de la luz |
| Marca | Dietética Callao |
Agua, reposo, cocción y conservación.
Se mezcla con agua fría hasta formar una pasta firme y se deja tapado diez minutos antes de usar. Ese reposo es el que desarrolla el picor. Después se sirve al lado del plato o se integra en salsas y aderezos.
Aproximadamente la misma cantidad que de polvo: una cucharadita de agua por cada cucharadita de wasabi. Conviene sumarla de a gotas, porque la pasta tiene que quedar firme, no líquida. Si te pasaste de agua, agregá un poco más de polvo.
Porque sus compuestos picantes son volátiles: se evaporan y suben por la nariz en lugar de quedarse en la lengua como el picor del ají. Por eso el golpe es fuerte pero corto, y por eso también se pierde si la pasta queda mucho tiempo destapada.
Se puede sumar a preparaciones calientes, pero siempre al final y fuera del fuego. El calor se lleva el picor en pocos minutos. En puré de papas, salsas de crema o manteca para carnes, mezclalo cuando la olla ya no esté hirviendo.
Está en su punto durante la primera media hora. Después se mantiene comestible, pero pierde fuerza hora a hora. Por eso lo mejor es preparar una cucharadita por vez y no hacer de más para guardar.
En frasco hermético, en la alacena, lejos del vapor de las ollas y de la luz. La humedad lo apelmaza y le quita potencia. Usá siempre una cuchara seca y cerrá bien después de cada uso.
Una cucharadita de polvo, un poco de agua fría y diez minutos: el wasabi en polvo llega a la mesa en su mejor punto, para el sushi, la vinagreta o el puré.
Producto alimenticio natural. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
Dietética Callao · Productos naturales