El polvo de hornear es el leudante químico de la repostería. Con humedad y calor libera burbujas de gas que inflan la masa. Una cucharadita por taza de harina, tamizado junto con ella, y al horno enseguida.
Cuatro razones para tenerlo siempre antes que cualquier otro.
Ya trae la base y el ácido juntos. No necesitás que la receta lleve limón, yogur ni vinagre para que la masa suba, como sí pasa con el bicarbonato.
Bien dosificado, el ácido y la base se neutralizan entre sí y no queda rastro. El bicarbonato mal medido deja ese gusto jabonoso que arruina la torta.
A diferencia de la levadura, no hay que dejar descansar la masa una hora. Se mezcla y va directo al horno: la reacción arranca sola.
Los 250 g son para casa; el kilo, para quien hornea seguido o produce. Comprar lo que vas a usar evita que se venza en el fondo de la alacena.
Tres pasos que separan una torta esponjosa de una chata.
Una cucharadita colmada puede ser el doble de una al ras. Pasarse hace que la masa suba rápido y después se hunda en el centro.
Juntos, en el mismo colador. Si queda concentrado en un punto, esa zona sube más y el resto queda chato o con túneles.
La reacción arranca apenas toca el líquido. Cada minuto que la masa espera sobre la mesada son burbujas que se pierden antes de entrar al calor.
La prueba más honesta del leudante: sin huevo batido ni levadura, todo el volumen sale de acá. Rinde 12 unidades.
Para tener a mano antes de empezar.
| Producto | Leudante químico en polvo |
| Presentaciones | 250 g y 1 kg |
| Proporción general | 1 cucharadita (5 g) por taza de harina (125 g) |
| En peso | Unos 20 g por kilo de harina |
| Bizcochuelo | 2 cucharaditas por taza de harina |
| Muffins y budines | 1½ cucharaditas por taza de harina |
| Scones y galletitas | 1 cucharadita por taza de harina |
| Cómo incorporarlo | Tamizado junto con la harina, nunca suelto sobre la masa |
| Test de actividad | ½ cucharadita en agua caliente: tiene que burbujear fuerte |
| Conservación | Frasco hermético, seco, lejos del vapor de la cocina |
Dudas concretas de gente que hornea en casa.
Una cucharadita al ras por taza de harina, que son unos 5 gramos cada 125. Para bizcochuelo van 2 cucharaditas por taza; para muffins y budines, 1½; para scones y galletitas, 1. En peso, unos 20 gramos por kilo de harina.
El polvo de hornear ya trae el ácido adentro y funciona solo. El bicarbonato es solo la base: necesita un ácido en la receta, como limón, yogur o vinagre, o no reacciona. No se reemplazan entre sí sin ajustar: el bicarbonato es bastante más potente y en exceso deja gusto amargo o jabonoso.
Poné media cucharadita en un poco de agua caliente. Si burbujea fuerte y enseguida, está activo. Si la reacción es débil o no pasa nada, ya no leuda y hay que reemplazarlo. Es el único ingrediente de la alacena que se ve perfecto y puede no servir para nada.
Casi siempre es exceso de polvo de hornear. La masa infla rápido, la estructura no llega a firmarse y colapsa en el centro. Pasarse tampoco mejora el resultado: deja un regusto amargo. Si la receta pide una cucharadita, es una cucharadita al ras, no colmada.
Sí, y es el paso que más cambia el resultado. Tiene que quedar repartido parejo en toda la masa. Si cae concentrado en un punto, esa zona sube más que el resto y la torta queda despareja o con túneles.
En frasco hermético, seco y lejos del vapor de la cocina. La humedad lo activa dentro del envase y ahí se gasta sin que nadie lo vea. Por eso no conviene guardarlo cerca de la hornalla ni meter una cuchara mojada en el frasco.
Bizcochuelos, budines, muffins, scones, panqueques, galletitas, tortas fritas. Donde la masa tenga que subir sin levadura, va el polvo de hornear. En 250 g y en 1 kg, en Dietética Callao.
Producto alimenticio de uso en repostería. Utilizar en las proporciones indicadas en la receta. Conservar en lugar fresco y seco, en envase bien cerrado. Mantener fuera del alcance de los niños. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
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