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El azúcar mascabo es jugo de caña evaporado al que nunca se le sacó la melaza. Esa melaza le da el color marrón oscuro, el aroma a caramelo y regaliz, y la humedad que se nota apenas abrís el paquete. En una receta se traduce en masas más oscuras, más tiernas y con un fondo de sabor que la blanca no tiene.
Cuatro cosas concretas.
No hay blanqueo: el jarabe oscuro de la caña sigue dentro del cristal. Es lo que aporta el color, el aroma y el dejo a regaliz del final.
La melaza retiene agua, así que un budín o una cookie hecha con mascabo queda más húmeda y se mantiene blanda más días que la misma receta con azúcar blanca.
Se reemplaza uno a uno en peso por azúcar común, sin tocar el resto de los ingredientes. Cambia el color y el sabor, no la estructura de la preparación.
Un solo ingrediente, jugo de caña. No es azúcar blanca a la que se le devolvió melaza, que es lo que puede haber detrás de algunas rubias del mercado.
Tres cosas para tener en cuenta.
Como es húmeda, se apelmaza. Pasala por un colador o aplastala con el tenedor antes de medir: en una masa se integra mucho mejor suelta que en terrones.
Uno a uno con el azúcar común, pero en gramos y no en tazas: al apelmazarse, una taza de mascabo pesa bastante más que una de blanca y la receta se va de dulzor.
Budines, cookies, crumbles, avena, café, marinadas y chutneys. En merengues y glasés no: los tiñe de marrón y les suma una humedad que no les hace falta.
La receta donde más se nota el cambio de azúcar.
3 bananas bien maduras · 180 g de azúcar mascabo · 2 huevos · 100 ml de aceite neutro · 250 g de harina · 1 cucharadita de polvo de hornear · 1/2 cucharadita de bicarbonato · 1 cucharadita de canela · 1 pizca de sal · un puñado de nueces picadas.
Deshacé los grumos del mascabo y batilo con los huevos y el aceite hasta que quede una crema pareja. Sumá las bananas pisadas. Tamizá la harina con el polvo de hornear, el bicarbonato, la canela y la sal, e incorporá en dos veces con movimientos envolventes. Al final, las nueces. Volcá en un molde enmantecado y horneá a 180 °C entre 45 y 50 minutos, hasta que el palillo salga limpio. Dejalo enfriar en el molde.
Datos prácticos.
| Producto | Azúcar integral mascabo, jugo de caña evaporado |
| Color y aroma | Marrón oscuro, con notas a caramelo y regaliz |
| Textura | Húmeda, tiende a apelmazarse |
| Reemplazo | 1:1 en peso por azúcar blanca |
| Dónde luce | Budines, cookies, crumbles, avena, café, marinadas |
| Dónde no conviene | Merengues, glasés y preparaciones que deban quedar claras |
| Si se endurece | Frasco cerrado con un trozo de pan o una rodaja de manzana |
| Conservación | Envase hermético, en lugar fresco y seco |
| Marca | Dietética Callao |
Referencia USDA para azúcar morena. No existe un registro específico para mascabo.
| Energía | 380 kcal · 1.590 kJ |
| Carbohidratos | 98 g |
| — azúcares | 97 g |
| Proteínas | 0,1 g |
| Grasas totales | 0 g |
| Sodio | 28 mg |
| Calcio | 83 mg |
| Potasio | 133 mg |
| Hierro | 0,7 mg |
Las consultas del mostrador.
Es el jugo de caña evaporado sin separarle la melaza. En el azúcar blanca ese jarabe oscuro se retira en el refinado y queda el cristal puro; en el mascabo se queda adentro. De ahí salen las tres características que la definen: el color marrón oscuro, el aroma a caramelo y la humedad que hace que se apelmace en el paquete.
El mascabo es integral: nunca se refinó y conserva toda su melaza original. Las azúcares rubias del mercado pueden ser parcialmente refinadas o directamente azúcar blanca a la que se le devolvió algo de melaza. Se nota en la taza: el mascabo es más oscuro, más húmedo y de sabor mucho más marcado.
En calorías es prácticamente lo mismo: unas 380 cada 100 g, igual que la refinada. Conserva trazas de minerales que vienen de la melaza, pero en las cantidades en que se usa el azúcar esos números son marginales. La diferencia real está en el sabor, el color y la humedad que aporta a una masa, no en el valor energético.
Uno a uno en peso: donde dice 200 g de azúcar, van 200 g de mascabo. La estructura de la receta no cambia. Sí cambian tres cosas: la masa sale más oscura, aparece un fondo a caramelo y el resultado queda algo más húmedo, porque la melaza retiene agua.
Porque su humedad se evapora si el envase queda mal cerrado, y los cristales se pegan entre sí formando un bloque. Se recupera fácil: poné el azúcar en un frasco con un trozo de pan o una rodaja de manzana, cerralo y dejalo unas horas. Absorbe esa humedad y vuelve a soltarse.
En todo lo que tenga que quedar claro o seco. Merengues, glasés, baños blancos y masas secas tipo lengüitas salen teñidos y más blandos de lo que deberían. Ahí conviene azúcar blanca. En budines, cookies, crumbles y marinadas, en cambio, el mascabo es el que suma.
Se usa igual que el azúcar de siempre, en la misma cantidad, y cambia el carácter de un budín, un café o una marinada.
Producto alimenticio natural. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Los valores nutricionales son aproximados y pueden variar según el lote y el origen. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
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