ESPECIAS · A GRANEL
La pimienta de cayena es ají picante seco y molido fino. Aporta calor sin cambiar el sabor ni el color de la preparación, y se mide en pizcas: con muy poco alcanza para que un guiso, un adobo o una salsa pasen de planos a vivos.
Cuatro cosas que la separan del resto del especiero.
Su sabor propio es discreto. Lo que aporta es calor, y deja que el comino, el ajo o el tomate sigan siendo protagonistas. Por eso entra en casi cualquier receta sin cambiarla.
Molida fina, se reparte pareja en la preparación y no deja trozos que piquen más que otros. Sumás de a pizca, probás y ajustás hasta el punto justo.
Una pizca en chocolate caliente, en mango con limón o en un almíbar de frutas da un calor que aparece al final. Es de los usos que más sorprende la primera vez.
Sal picante, adobos para frotar carnes, mezclas para papas al horno o para pochoclos. En casi todas las mezclas picantes, la cayena es la que pone el calor.
Tres reglas. La primera es la más importante.
Para cuatro porciones, un octavo de cucharadita: la punta de un cuchillo. Es mucho más fácil sumar picante que sacarlo, así que arrancá corto siempre.
Va con el aceite tibio del sofrito, con la crema o con el caldo, donde se reparte bien. En aceite muy caliente larga un vapor que irrita los ojos y la garganta: bajá el fuego antes.
Si la tocaste con los dedos, lavalos con agua y jabón antes de tocarte la cara o los ojos. El picor se queda en la piel un buen rato.
Una infusión a fuego bajo que deja el aceite rojo y picante. Para pizzas, empanadas, huevos y pastas.
200 ml de aceite de girasol o de oliva suave · 1 cucharadita de pimienta de cayena · 1 cucharadita de pimentón dulce, para el color · una tira de cáscara de limón sin la parte blanca · un frasco de vidrio limpio y seco.
Calentá el aceite a fuego mínimo hasta que esté tibio, sin que llegue a humear. Apagá, esperá un minuto y sumá la cayena, el pimentón y la cáscara de limón: el aceite tiene que chisporrotear apenas, no freír. Dejá enfriar tapado, colá con un lienzo y pasalo al frasco. Guardalo en la heladera y usalo dentro del mes. Se agita antes de servir.
Picor, cantidades y conservación.
| Producto | Ají de cayena seco y molido |
| Perfil | Picante intenso, sabor propio discreto |
| Color | Rojo anaranjado |
| Cantidad de referencia | 1/8 de cucharadita cada 4 porciones |
| Cuándo sumarla | Con el sofrito tibio, la crema o el líquido |
| Combina con | Ajo, comino, pimentón, orégano, limón, tomate, chocolate |
| Al manipularla | Lavarse las manos antes de tocarse los ojos |
| Conservación | Frasco hermético, sin luz ni calor |
| Marca | Dietética Callao |
Valores aproximados. Se usa de a pizcas, así que el aporte por porción es mínimo.
| Valor energético | 318 kcal |
| Carbohidratos | 56,6 g |
| Fibra alimentaria | 27,2 g |
| Proteínas | 12,0 g |
| Grasas totales | 17,3 g |
| Sodio | 30 mg |
Referencia: USDA FoodData Central, ají rojo o cayena molido.
Cantidades, diferencias y cómo salvar un plato pasado de picante.
No. A pesar del nombre, es un ají: el fruto de una variedad picante de Capsicum, secado y molido. La pimienta verdadera es una baya de otra planta. Se la llama pimienta por costumbre, porque se usa igual, de a pizcas y para dar picor.
Para una preparación de cuatro porciones, arrancá con un octavo de cucharadita, la punta de un cuchillo. Probá y sumá de a pizcas. Con un cuarto de cucharadita el plato ya queda francamente picante. El picor se puede subir en cualquier momento, pero no se puede sacar.
La textura. La pimienta de cayena viene molida fina y se integra en la preparación sin que se vea. El ají molido viene en escamas con semillas, que quedan a la vista y se sienten al morder. Los dos pican; la cayena reparte el picante de forma más pareja.
Sumá algo graso o lácteo: crema, yogur, manteca, leche de coco o queso. El compuesto que pica se disuelve en grasa y se reparte. También sirve aumentar la cantidad de la preparación o agregar un toque de azúcar y de ácido. El agua sola no lo corta.
Con ajo, comino, pimentón, orégano, limón, tomate y cebolla. Va en adobos, salsas, guisos, huevos, sopas de legumbres y rebozados. También funciona en lo dulce: una pizca en chocolate caliente, en mango o en ananá le da un calor que sorprende.
En frasco hermético, en la alacena, lejos de la luz y del calor de la hornalla. La luz apaga el rojo y el tiempo se lleva el picor. Si el polvo se ve pálido o ya no pica en la punta de la lengua, conviene renovarla.
El picante justo lo elegís vos. Sumala al pedido y tenela a mano para el guiso, el adobo o el chocolate de la noche.
Producto alimenticio natural. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Los valores nutricionales son aproximados y pueden variar según el lote y el origen. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
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