DESHIDRATADOS · EN ESCAMAS
La cebolla deshidratada en escamas es cebolla picada y secada, lista para usar sin cuchillo ni lágrimas. Tiene una ventaja que la fresca no tiene: según cómo la trates, vuelve a ser cebolla tierna en la olla o se convierte en un crocante dorado para terminar el plato.
Cuatro cosas que resuelve en la cocina.
Ya viene picada y seca. Se mide con cuchara y va directo a la olla: sin tabla, sin ojos llorosos y sin olor en las manos.
Hidratada se ablanda y se comporta como cebolla picada. Tostada en seco se vuelve crocante. La fresca no te da esa segunda opción sin freír.
El secado se lleva el agua y deja los azúcares propios de la cebolla. Por eso sabe más dulce que la fresca y se dora tan rápido en la sartén.
No brota, no se ablanda y no pide heladera. En frasco cerrado está lista para el guiso improvisado del martes o para la vianda del día siguiente.
Tres caminos. Elegís según la textura que buscás.
En guisos, salsas, sopas y arroces, sumala seca junto con el líquido. Se hidrata sola durante la cocción y no hace falta ningún paso previo.
Para rellenos de empanadas, tortillas o hamburguesas caseras, cubrila con el doble de agua tibia diez a quince minutos. Escurrila y usala como cebolla picada.
Sartén sin aceite, fuego bajo y revolviendo dos o tres minutos, hasta dorar parejo. Pasala a un plato frío enseguida. Va sobre ensaladas, sopas, purés y panchos.
La cebolla se tuesta, se mezcla con el lácteo y termina de hidratarse en la heladera. Para una picada de seis.
3 cucharadas de cebolla deshidratada en escamas · 200 g de queso crema · 150 g de yogur natural sin azúcar · 1 cucharadita de jugo de limón · sal y pimienta · un poco de ciboulette o verdeo fresco picado.
Tostá las escamas en sartén seca a fuego bajo hasta que estén doradas y pasalas a un plato. Mezclá el queso crema con el yogur y el limón hasta que quede liso. Sumá la cebolla, salpimentá y llevá a la heladera al menos una hora: ahí las escamas se ablandan y perfuman todo. Antes de servir, espolvoreá el verdeo. Va con bastones de zanahoria, papas fritas o tostadas.
Formato, equivalencias y conservación.
| Producto | Cebolla deshidratada en escamas |
| Formato | Escamas secas, a granel |
| Hidratación | 10 a 15 min en el doble de agua tibia |
| Equivalencia | 1 cucharada = ¼ taza de cebolla fresca picada |
| Para una cebolla mediana | 3 a 4 cucharadas |
| Usos | Guisos, salsas, rellenos, dips, tostada por encima |
| Conservación | Frasco hermético, lejos de la humedad y el vapor |
| Marca | Dietética Callao |
Valores aproximados. Se usa de a cucharadas, así que el aporte por porción es chico.
| Valor energético | 349 kcal |
| Carbohidratos | 83,3 g |
| de los cuales azúcares | 37,4 g |
| Proteínas | 8,9 g |
| Grasas totales | 0,5 g |
| Fibra alimentaria | 9,2 g |
| Sodio | 21 mg |
Referencia: USDA FoodData Central, cebolla deshidratada en escamas.
Equivalencias, hidratación y diferencias con la de polvo.
De tres maneras. Directo en la olla, en guisos, salsas y sopas, donde se hidrata sola con el líquido de la cocción. Hidratada antes, diez a quince minutos en agua tibia, para rellenos y tortillas. O tostada en seco, para que quede crocante y se use por encima de los platos.
Como referencia, una cucharada de escamas equivale a un cuarto de taza de cebolla fresca picada, y tres o cuatro cucharadas reemplazan a una cebolla mediana. El sabor de la deshidratada es más dulce y concentrado, así que conviene empezar corto y ajustar.
Se cubre con el doble de su volumen en agua tibia y se deja diez a quince minutos, hasta que las escamas se ablanden. Se escurre y se usa como cebolla picada. El agua que sobra tiene gusto a cebolla y se puede sumar a la preparación.
El tamaño. La cebolla en escamas se ve y se siente en el plato: hidratada vuelve a tener textura y tostada cruje. La cebolla en polvo se disuelve por completo y sirve cuando se busca sabor sin trozos, como en rebozados, aderezos o mezclas para frotar.
En una sartén seca a fuego bajo, revolviendo sin parar, entre dos y tres minutos, hasta que las escamas tomen un dorado parejo. Se sacan enseguida a un plato frío, porque el calor de la sartén las sigue cocinando y en segundos pasan de doradas a quemadas.
En frasco hermético, en la alacena, lejos de la humedad y del vapor de las ollas. Absorbe agua del ambiente con facilidad y se apelmaza en bloque. Conviene no servir directo del frasco sobre una olla humeante: mejor medir con una cuchara seca.
Un frasco en la alacena resuelve el guiso de último momento y la picada del viernes. Sumala al pedido.
Producto alimenticio natural. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Los valores nutricionales son aproximados y pueden variar según el lote y el origen. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
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