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Los arándanos con chocolate de Guadalest son arándanos deshidratados cubiertos con chocolate semiamargo. Es la combinación menos dulce de la confitería: el chocolate oscuro abre con un amargor suave y el arándano responde con una punta ácida que limpia la boca. Para quien busca un bocado con carácter, no una golosina más.
Un confite que no cansa, bocado tras bocado.
El arándano tiene una acidez frutal marcada. El chocolate semiamargo no la tapa: la acompaña. El resultado es un sabor adulto, más cerca de un bombón de chocolatería que de una golosina de kiosco.
Debajo de la cobertura, el arándano deshidratado es tierno y elástico. No cruje como un fruto seco: se mastica despacio y suelta su jugo de a poco.
Al morderlo aparece el rojo oscuro del arándano contra el marrón del chocolate. En una tabla o una mesa dulce, partido al medio, se ve muy bien.
Por su acidez, funciona al lado de quesos, frutos secos tostados y vinos tintos. Es de los pocos confites que se animan a salir de la mesa dulce. Y suman color a cualquier picada.
Tres ideas para sacarles todo el partido.
Un bowl chico al lado de un queso azul, un brie o un sardo estacionado. La acidez del arándano y el amargor del chocolate cortan la grasa del queso. Sumá nueces y unas tostadas.
Enteros o partidos al medio sobre un cheesecake, una panna cotta, un yogur natural o una bocha de helado de crema. Se agregan en el momento de servir, en frío.
En un frasco de vidrio, solos o junto a almendras y nueces. Para alguien a quien no le gustan los dulces muy dulces, es el regalo justo. Viajan bien y no se rompen en el traslado.
Sin horno: una base de galletitas, un relleno frío y el confite arriba.
Lo que trae y cómo cuidarlo.
| Producto | Arándano deshidratado cubierto con chocolate semiamargo |
| Marca | Guadalest |
| Sabor | Amargor suave de chocolate con final ácido de fruta |
| Textura | Cobertura firme, centro tierno y masticable |
| Porción de referencia | Un puñado chico, unos 25 g |
| Usos principales | Tablas de quesos, postres fríos, sobremesa, regalos |
| Conservación | Envase cerrado, lugar fresco y seco, lejos del sol y del calor |
Lo que más se consulta en el mostrador.
Llevan chocolate semiamargo. Es más oscuro y menos dulce que el chocolate con leche, y por eso se lleva tan bien con la acidez natural del arándano.
Son de los confites menos dulces. El semiamargo y la acidez del arándano equilibran el bocado, así que se pueden comer varios sin que empalague.
Con quesos azules, brie, quesos duros estacionados, nueces, almendras tostadas, vino tinto, café y té negro. En lo dulce, con cheesecake, yogur, helado de crema y panna cotta.
La porción de referencia es un puñado chico, unos 25 gramos. Para una tabla de quesos de cuatro personas alcanza con unos 80 a 100 gramos.
Mejor no. En el horno el chocolate se derrite y el arándano se reseca. Rinden mucho más en preparaciones frías o como terminación, al momento de servir.
En un envase bien cerrado, en un lugar fresco y seco, lejos del sol. Si hace mucho calor, en la heladera dentro de un frasco hermético, sacándolos unos minutos antes de servir. Si el chocolate se pone blanquecino, es por cambios de temperatura: cambia el aspecto, no el sabor.
Arándanos con chocolate semiamargo Guadalest para la tabla, el postre o el regalo. Fraccionados en el local, en la cantidad que necesites.
Producto alimenticio. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
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